1. Debemos afrontar positivamente las situaciones difíciles que se nos presentan en la vida cristiana. Algunos problemas son de carácter interno en la vida, mientras que otros son de carácter externo. Pero todos son oportunidades para crecer, si los asumimos con la actitud correcta en obediencia a la Palabra de Dios.
2. Debemos ser solidarios con las necesidades de nuestros hermanos. El mensaje de Santiago es que no debe haber favoritismos en la iglesia y que la fe sin obras está muerta. Las obras a las cuales se refiere tienen que ver tanto con la conducta personal como con la ayuda a los necesitados. Su conclusión es que como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Por eso advirtió que la religión pura y sin mancha delante de Dios es atender a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
3. Los maestros de la Palabra de Dios debemos ser coherentes con lo que decimos y hacemos. Santiago habló de los que pretendían ser maestros en la iglesia y les dijo que mos-traran su sabiduría a través de la conducta. Debían vivir de acuerdo con lo que enseñaban. Este mensaje es aplicable a todos los cristianos, en todas las épocas. Si decimos que cree-mos la Palabra de Dios, debemos vivir como ella exige que vivamos. El consejo de Santiago es claro y preciso: no se contenten sólo con escuchar la palabra de Dios… Llévenla a la práctica.
4. En la vida cristiana es fundamental la buena relación con Dios y con el prójimo. Algu-nos han caído en la trampa de buscar la buena relación con Dios y se han olvidado de la buena relación con el prójimo; y otros se han contentado con luchar por una buena relación con el prójimo y se han olvidado de Dios. Hay muchos enemigos que nos acosan para que no mantengamos estos dos asuntos vivos en la vida cristiana. El sistema del mundo con sus múltiples facetas está en ataque constante para que rompamos nuestra buena relación con Dios y la naturaleza caída saturada de egoísmo que arrastramos nos empuja a romper la buena relación con nuestros semejantes. Para vencer estos asuntos, Dios nos exige fidelidad a él y sensibilidad hacia nuestros hermanos.
Unas aplicaciones a estos principios
1. El primer principio general que derivamos de la epístola de Santiago dice que debemos afrontar positivamente las situaciones difíciles que se nos presentan en la vida cristiana. Todos confrontamos alguna vez situaciones difíciles en la vida cristiana. Para algunos, estas situaciones son motivo de frustración y desánimo y para otros son una motivación para crecer en la vida cristiana. En ocasiones, cuando pasamos por situaciones difíciles, nos desesperamos y pensamos que Dios no está presente y entonces somos negativos en nuestro compor-tamiento. Santiago dice que este no es un buen proceder. Debemos afrontar positivamente las situaciones difíciles que se nos presentan. ¿Pero cómo podemos hacer esto? Si asumimos que Dios sí está presente en nuestra vida, entonces podemos tener paciencia hasta encontrar el lado bueno de todo eso que nos está pasando. La historia está llena de ejemplos de personas que pasaron por situaciones muy difíciles y sin embargo encontraron algo bueno en ellas. Pero esas personas tuvieron una actitud positiva y aguardaron con paciencia lo que Dios quería. Este es el caso, por ejemplo de José, el hijo de Jacob. ¿Cuánto sufrió después que sus hermanos lo vendieron? Pero al final él mismo dijo a sus hermanos: Es verdad que ustedes pensaron en hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien… (Génesis 50:20). Seguramente usted también puede recordar algunos de esos momentos cuando parecía que todo estaba en su contra, pero al final resultó en bendición para usted. ¿Tiene usted en este sentido algún motivo para darle gracias al Señor? Si este es el caso, hágalo ahora.
2. El segundo principio general que hemos derivado de la epístola de Santiago dice que debemos ser solidarios con las necesidades de nuestros hermanos. No necesitamos abrir mucho los ojos para darnos cuenta que alrededor nuestro hay hermanos que están pasando por necesidades. Santiago dice que la religión pura y sin mancha delante de Dios es atender a los huérfanos y a las viudas y conservarse limpio de la corrupción del mundo. ¡Cuántas oportu-nidades se nos presentan para poner en práctica nuestra religión! Es un deber cristiano la soli-daridad con los necesitados. Reflexione sobre su vida: ¿Cuán solidario es usted con los que pasan por necesidades en la iglesia? ¿Cuándo fue la última vez que tuvo un buen gesto de solidaridad? Tal vez muchos de nosotros en este sentido tenemos que confesar nuestros pe-cados al Señor. Pero nuestra vida puede cambiar, podemos aprender la solidaridad. ¿Qué pu-diera hacer usted a partir de hoy para poner en práctica la solidaridad con los necesitados? Es-criba un breve comentario al respecto y haga oración al Señor para avanzar en este sentido de la vida cristiana.
3. Los maestros de la Palabra de Dios debemos ser coherentes con lo que decimos y hacemos. Este es otro principio general que hemos derivado de la carta de Santiago. Todos los que somos maestros sabemos cuan grande es la tensión entre el decir y el hacer. Enseñar con palabras es relativamente fácil, enseñar con los hechos de la vida es otra cosa. Aquí tenemos una oportunidad para mostrar de manera franca la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos con respecto a la enseñanza de la Palabra de Dios. Tal vez una de las preguntas más importantes es esta: ¿Cuán sincero soy en lo que pretendo enseñar a mis hermanos en la igle-sia? Hágase una evaluación personal y presente los resultados al Señor. Si tiene algo por lo cual darle las gracias, hágalo. Si tiene algunas cosas por las cuales pedirle perdón, hágalo ahora también.
4. El cuarto principio general que hemos derivado de la epístola de Santiago dice que en la vida cristiana es fundamental la buena relación con Dios y con el prójimo. Nuestra vida no se puede esconder. Tal vez hasta cierto tiempo podamos escondernos de nuestros semejantes, pero tarde o temprano nos revelamos ante los demás. De lo que sí estamos seguros es que no podemos escondernos de Dios. Por lo tanto, debemos trabajar para mantener una buena rela-ción con Dios y con nuestros semejantes. Tal vez ha descuidado la lectura frecuente de la Bi-blia. Esto es un indicio que su relación con Dios no anda como debe ser. Entonces, propóngase a cambiar esta conducta y comience a leer diariamente la Palabra de Dios. Tal vez sin darse cuenta se está comportando de manera egoísta y poco a poco su relación con los hermanos en la iglesia se está distanciando. Reflexione sobre esto: ¿Cuántos de los hermanos en la iglesia son verdaderamente mis amigos? ¿Le alcanzaron los dedos de su mano para contarlos? Es-criba un comentario sobre esto y haga oración al Señor sobre la base del comentario que es-cribió.
El propósito de este blog es abrir una ventana para la reflexión y el diálogo sobre el análisis de textos bíblicos. Está abierto para el diálogo con quienes así lo desearan.
jueves, 11 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
Comentarios generales de la carta de Santiago
En la carta, Santiago se califica a sí mismo como siervo de Dios y del Señor Jesucristo (San-tiago1:1). Escribe a las doce tribus que están en la dispersión. Esta expresión podría referirse tanto a judíos convertidos al cristianismo como a la iglesia en general, la cual estaba dispersa por el mundo, incluyendo a los gentiles. Como se ve, esta carta no fue dirigida a una iglesia en particular, por lo que se la ubica entre las epístolas generales.
¿Cuál es el contexto de la carta de Santiago?
El Nuevo Testamento evidencia que la comunidad cristiana enfrentó muy temprano una variedad de problemas con el Estado y con la sociedad en general, y entre los mismos cristianos también se generaron problemas. Prueba de esto es que la epístola de Santiago revela la existencia de algunos de esos problemas dentro de la comunidad cristiana. La mayoría de estos problemas tenían que ver con la ética cristiana: ¿Cómo actuar ante las diferentes situaciones difíciles que se presentaban día a día?
Según la opinión de un gran número de estudiantes, la epístola de Santiago se ubica entre los primeros libros que se escribieron del Nuevo Testamento (45 a 50 d. C.). Fue escrito por San-tiago, el hermano del Señor (comp. Mateo 13:55; Marcos 6:3). Santiago (Jacobo) no creyó en Jesús como el Mesías durante su ministerio terrenal (comp. Juan 7:3); pero en algún momento, tal vez después de la resurrección, Santiago se convenció de la veracidad del mensaje de Jesús, lo aceptó y asumió compromiso con él. Se hace mención de los hermanos de Jesús, cuando estos estaban reunidos con los discípulos en Jerusalén esperando la promesa del Espíritu Santo (Hechos 1:14). Tal vez Santiago estaba allí con los discípulos. Más tarde, San-tiago aparece como líder de la iglesia en Jerusalén (Hechos 15:13, 14, 19-21).
¿Cómo está estructurada carta de Santiago?
A modo de un sermón pastoral, Santiago exhortó a los creyentes para que asumieran las acti-tudes correctas y vivieran conforme a los principios de la ética cristiana.
Este pudiera ser un bosquejo general de Santiago
Tema: La Palabra de Dios y la práctica de la vida cristiana
1. La actitud del cristiano frente a las exigencias de la Palabra de Dios en medio de cir-cunstancias difíciles (1:1-27).
1.1. El cristiano debe asumir una actitud positiva frente a las pruebas (1:1-11).
1.2. Es necesario tener claridad sobre el origen de las tentaciones para resistirlas con éxito (1:12-18).
1.3. Debe ser evidente la obediencia Palabra de Dios a través del comportamiento diario (1:19-27).
2. La respuesta responsable del cristiano a las exigencias de la Palabra de Dios en me-dio de un mundo de injusticia (2:1-26).
2.1. Los cristianos debían actuar con imparcialidad en el trato con los demás hermanos mediante la demostración de amor a todos (2:1-13).
2.2. Los cristianos debían mostrar la fe en Dios mediante hechos concretos, aunque esto implicara sacrificio personal (2:14-26).
3. La vida del maestro de la Palabra de Dios en la comunidad cristiana (3:1-18).
3.1. Los maestros de la Palabra de Dios debían controlar su lengua, su hablar) (3:1-12).
3.2. Los maestros de la Palabra de Dios (los creyentes) debían mostrar la sabiduría a través de la buena conducta (3:13-18).
4. La obediencia a las exigencias de la Palabra de Dios en el ambiente actual (4:1-5:20).
4.1. La actitud egoísta entre los hermanos era una evidencia de su mala relación con Dios (4:1-6).
4.2. La buena relación con los hermanos y con Dios exigía obediencia a su Palabra (4:7-10).
4.3. Hablar mal de los hermanos es desobedecer a Dios y su Palabra (4:11, 12).
4.4. Los cristianos debían buscar a Dios (a través de su Palabra) en todo lo que hacían en la vida (4:13-17).
4.5. Dios haría un juicio severo a quienes adquirían y administraban posesiones materiales quebrantando los principios de su Palabra (5:1-6).
4.6. Los cristianos debían ser fieles a la Palabra de Dios aun en medio de las circunstancias adversas (5:7-11).
4.7. Los cristianos debían ser transparentes en lo que decían, aun en medio de circuns-tancias difíciles (Santiago 5:12).
4.8. Los cristianos debían hacer uso de los recursos bíblicos ante los problemas que surgían en su vida (Santiago 5:13-18).
4.9. Los cristianos tenían el compromiso de restaurar a los que se desviaban de la verdad (Santiago 5:19, 20).
¿Cuáles son los asuntos que se presentan en Santiago?
Hay varios temas que se observan al leer la carta de Santiago:
1. Se observa que los creyentes a quienes escribe Santiago estaban pasando por muchas difi-cultades que él llama diversas pruebas (1:1-11).
2. Tenían dificultades para enfrentar correctamente las pruebas y las tentaciones (1:12-18).
3. Tenían la tendencia de ser simples oidores de la Palabra (1:19-27).
4. Había fricciones creadas por diferencias socioeconómicas (2:1-13; 5:1-6).
5. Había incoherencia entre la fe y la práctica de la fe, de modo que Santiago plantea la inutili-dad de la fe sin obras (2:14-26).
6. Tenían problemas con respecto al uso de la lengua. Muchos querían ser maestros en la iglesia sin percatarse de la alta responsabilidad que esto implicaba (3:1-18).
7. Tenían la tendencia a vincularse con el sistema de valores del mundo (4:1-10).
8. Se observaba (en algunos) actitudes de autosuficiencia (4:13-17).
9. Aparentemente, había impaciencia frente a las circunstancias adversas y la supuesta falta de protección del Señor (5:7-11).
¿Cuál es el contexto de la carta de Santiago?
El Nuevo Testamento evidencia que la comunidad cristiana enfrentó muy temprano una variedad de problemas con el Estado y con la sociedad en general, y entre los mismos cristianos también se generaron problemas. Prueba de esto es que la epístola de Santiago revela la existencia de algunos de esos problemas dentro de la comunidad cristiana. La mayoría de estos problemas tenían que ver con la ética cristiana: ¿Cómo actuar ante las diferentes situaciones difíciles que se presentaban día a día?
Según la opinión de un gran número de estudiantes, la epístola de Santiago se ubica entre los primeros libros que se escribieron del Nuevo Testamento (45 a 50 d. C.). Fue escrito por San-tiago, el hermano del Señor (comp. Mateo 13:55; Marcos 6:3). Santiago (Jacobo) no creyó en Jesús como el Mesías durante su ministerio terrenal (comp. Juan 7:3); pero en algún momento, tal vez después de la resurrección, Santiago se convenció de la veracidad del mensaje de Jesús, lo aceptó y asumió compromiso con él. Se hace mención de los hermanos de Jesús, cuando estos estaban reunidos con los discípulos en Jerusalén esperando la promesa del Espíritu Santo (Hechos 1:14). Tal vez Santiago estaba allí con los discípulos. Más tarde, San-tiago aparece como líder de la iglesia en Jerusalén (Hechos 15:13, 14, 19-21).
¿Cómo está estructurada carta de Santiago?
A modo de un sermón pastoral, Santiago exhortó a los creyentes para que asumieran las acti-tudes correctas y vivieran conforme a los principios de la ética cristiana.
Este pudiera ser un bosquejo general de Santiago
Tema: La Palabra de Dios y la práctica de la vida cristiana
1. La actitud del cristiano frente a las exigencias de la Palabra de Dios en medio de cir-cunstancias difíciles (1:1-27).
1.1. El cristiano debe asumir una actitud positiva frente a las pruebas (1:1-11).
1.2. Es necesario tener claridad sobre el origen de las tentaciones para resistirlas con éxito (1:12-18).
1.3. Debe ser evidente la obediencia Palabra de Dios a través del comportamiento diario (1:19-27).
2. La respuesta responsable del cristiano a las exigencias de la Palabra de Dios en me-dio de un mundo de injusticia (2:1-26).
2.1. Los cristianos debían actuar con imparcialidad en el trato con los demás hermanos mediante la demostración de amor a todos (2:1-13).
2.2. Los cristianos debían mostrar la fe en Dios mediante hechos concretos, aunque esto implicara sacrificio personal (2:14-26).
3. La vida del maestro de la Palabra de Dios en la comunidad cristiana (3:1-18).
3.1. Los maestros de la Palabra de Dios debían controlar su lengua, su hablar) (3:1-12).
3.2. Los maestros de la Palabra de Dios (los creyentes) debían mostrar la sabiduría a través de la buena conducta (3:13-18).
4. La obediencia a las exigencias de la Palabra de Dios en el ambiente actual (4:1-5:20).
4.1. La actitud egoísta entre los hermanos era una evidencia de su mala relación con Dios (4:1-6).
4.2. La buena relación con los hermanos y con Dios exigía obediencia a su Palabra (4:7-10).
4.3. Hablar mal de los hermanos es desobedecer a Dios y su Palabra (4:11, 12).
4.4. Los cristianos debían buscar a Dios (a través de su Palabra) en todo lo que hacían en la vida (4:13-17).
4.5. Dios haría un juicio severo a quienes adquirían y administraban posesiones materiales quebrantando los principios de su Palabra (5:1-6).
4.6. Los cristianos debían ser fieles a la Palabra de Dios aun en medio de las circunstancias adversas (5:7-11).
4.7. Los cristianos debían ser transparentes en lo que decían, aun en medio de circuns-tancias difíciles (Santiago 5:12).
4.8. Los cristianos debían hacer uso de los recursos bíblicos ante los problemas que surgían en su vida (Santiago 5:13-18).
4.9. Los cristianos tenían el compromiso de restaurar a los que se desviaban de la verdad (Santiago 5:19, 20).
¿Cuáles son los asuntos que se presentan en Santiago?
Hay varios temas que se observan al leer la carta de Santiago:
1. Se observa que los creyentes a quienes escribe Santiago estaban pasando por muchas difi-cultades que él llama diversas pruebas (1:1-11).
2. Tenían dificultades para enfrentar correctamente las pruebas y las tentaciones (1:12-18).
3. Tenían la tendencia de ser simples oidores de la Palabra (1:19-27).
4. Había fricciones creadas por diferencias socioeconómicas (2:1-13; 5:1-6).
5. Había incoherencia entre la fe y la práctica de la fe, de modo que Santiago plantea la inutili-dad de la fe sin obras (2:14-26).
6. Tenían problemas con respecto al uso de la lengua. Muchos querían ser maestros en la iglesia sin percatarse de la alta responsabilidad que esto implicaba (3:1-18).
7. Tenían la tendencia a vincularse con el sistema de valores del mundo (4:1-10).
8. Se observaba (en algunos) actitudes de autosuficiencia (4:13-17).
9. Aparentemente, había impaciencia frente a las circunstancias adversas y la supuesta falta de protección del Señor (5:7-11).
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Un resumen del contenido de Santiago
Aparte de una brevísima introducción de identificación del autor en el v. 1, el primer capítulo de Santiago, puede dividirse en tres partes: 1). Los vv. 2-11 hablan acerca de la actitud positiva que el cristiano debe asumir frente a las pruebas. 2). Los vv. 12-18 hablan sobre la claridad que se debe tener con respecto al origen de las tentaciones (pruebas), a fin de enfrentarlas con éxito. 3). Los vv. 19-27 hablan acerca de la importancia de obedecer la Palabra de Dios aún en las situaciones difíciles. No basta con escuchar la Palabra de Dios, es necesario llevarla a la práctica. En términos generales, todo el capítulo uno de Santiago hace hincapié en la actitud interior del cristiano en la práctica de la fe.
El capítulo dos de Santiago constituye la segunda sección del libro. En los vv. 1-13 habla acerca de la actitud del cristiano hacia su prójimo y en los vv. 14-26 hace un llamado a demostrar la fe mediante las obras, en acciones de servicio al prójimo. En otras palabras, habla tanto del trato imparcial en las relaciones con el prójimo en la vivencia de la fe (vv. 1-13), como de la fe demostrada en acciones de servicio al prójimo (vv. 14-26). Si en el capítulo uno el hincapié está en la actitud interior del cristiano, en el capítulo dos se habla básicamente sobre la relación de la fe del cristiano con el prójimo. En otras palabras, el hincapié no está tanto en el conocimiento de la Palabra de Dios, sino en la aplicación de ella en la vida cotidiana.
El capítulo tres de Santiago constituye la tercera sección del libro. Se puede dividir en dos partes, pero ambas tienen que ver con el tema referente a los maestros de la Palabra de Dios. Los vv. 1-12 constituyen una franca exhortación pastoral, con el propósito de corregir la conducta respecto al uso y el contenido del lenguaje en la comunidad cristiana, de quienes pretendían ser maestros. Los vv. 13-18 continúa hablando a los maestros, pero ahora el hincapié está no tanto en el hablar sino en el hacer. En otras palabras, los vv. 1-12 hablan acerca del poder de las palabras, por lo que los maestros debían tener cuidado al hablar; mientras que los vv. 13-18 hablan de la fuerza o impacto de la conducta de los maestros, de modo que debían tener cuidado con su manera de vivir.
Los capítulos cuatro y cinco de Santiago constituyen la cuarta sección del libro. Se incluye en esta parte una variedad de temas de interés para la práctica de la vida cristiana. En 4:1-6 expone el problema de las malas relaciones tanto de los seres humanos entre sí como con Dios. En primer lugar, los vv. 1-3 indican que la raíz de los conflictos entre las personas está en los deseos egoístas y, en segundo lugar, los vv. 4-6 plantean el problema de la mala relación del ser humano con Dios, lo cual se evidencia en el amor al mundo y su sistema. En 4:7-10 habla de la realidad de los problemas espirituales con los cuales se enfrenta el cristiano, que le dejan como única alternativa humillarse delante de Dios. Y de manera específica, en 4:11 y 12 muestra como la mala relación con los hermanos es evidencia de desobediencia a la Palabra de Dios. En 4:13-17, Santiago se dirige a los que, apoyados en su soberbia, se jactaban de sus proyectos personales sin darle a Dios el lugar que Él merece. Allí mismo les muestra lo absurdo de semejante conducta. A fin de cuentas, Dios tiene la palabra final y por lo tanto debe ocupar el primer lugar en la vida. En 5:1-6 habla acerca de la actitud correcta que debían tener los cristianos ante los bienes materiales. El problema no era que las personas tuvieran riquezas, sino si eran legítimas y si las usaban con justicia. El texto de 5:7-11 habla de la perseverancia del cristiano en medio del sufrimiento, así que es una exhortación a la paciencia y la convivencia en medio de los sufrimientos. En 5:12 Santiago hace un llamado a la transparencia, la honestidad y responsabilidad, en la vida cristiana delante de los demás y delante del Señor. En 5:13-18 plantea el asunto de la buena relación con Dios y con los hermanos. La buena relación con Dios se mostraba en la fidelidad y obediencia a él en cualquier circunstancia, y la buena relación entre los cristianos se mostraba en la sensibilidad sincera para comunicarse, relacionarse y servirse unos a otros en momentos de necesidad. Finalmente, en 5:19-20, concluye con el reto de ayudar a los que se desvían de la fe.
El capítulo dos de Santiago constituye la segunda sección del libro. En los vv. 1-13 habla acerca de la actitud del cristiano hacia su prójimo y en los vv. 14-26 hace un llamado a demostrar la fe mediante las obras, en acciones de servicio al prójimo. En otras palabras, habla tanto del trato imparcial en las relaciones con el prójimo en la vivencia de la fe (vv. 1-13), como de la fe demostrada en acciones de servicio al prójimo (vv. 14-26). Si en el capítulo uno el hincapié está en la actitud interior del cristiano, en el capítulo dos se habla básicamente sobre la relación de la fe del cristiano con el prójimo. En otras palabras, el hincapié no está tanto en el conocimiento de la Palabra de Dios, sino en la aplicación de ella en la vida cotidiana.
El capítulo tres de Santiago constituye la tercera sección del libro. Se puede dividir en dos partes, pero ambas tienen que ver con el tema referente a los maestros de la Palabra de Dios. Los vv. 1-12 constituyen una franca exhortación pastoral, con el propósito de corregir la conducta respecto al uso y el contenido del lenguaje en la comunidad cristiana, de quienes pretendían ser maestros. Los vv. 13-18 continúa hablando a los maestros, pero ahora el hincapié está no tanto en el hablar sino en el hacer. En otras palabras, los vv. 1-12 hablan acerca del poder de las palabras, por lo que los maestros debían tener cuidado al hablar; mientras que los vv. 13-18 hablan de la fuerza o impacto de la conducta de los maestros, de modo que debían tener cuidado con su manera de vivir.
Los capítulos cuatro y cinco de Santiago constituyen la cuarta sección del libro. Se incluye en esta parte una variedad de temas de interés para la práctica de la vida cristiana. En 4:1-6 expone el problema de las malas relaciones tanto de los seres humanos entre sí como con Dios. En primer lugar, los vv. 1-3 indican que la raíz de los conflictos entre las personas está en los deseos egoístas y, en segundo lugar, los vv. 4-6 plantean el problema de la mala relación del ser humano con Dios, lo cual se evidencia en el amor al mundo y su sistema. En 4:7-10 habla de la realidad de los problemas espirituales con los cuales se enfrenta el cristiano, que le dejan como única alternativa humillarse delante de Dios. Y de manera específica, en 4:11 y 12 muestra como la mala relación con los hermanos es evidencia de desobediencia a la Palabra de Dios. En 4:13-17, Santiago se dirige a los que, apoyados en su soberbia, se jactaban de sus proyectos personales sin darle a Dios el lugar que Él merece. Allí mismo les muestra lo absurdo de semejante conducta. A fin de cuentas, Dios tiene la palabra final y por lo tanto debe ocupar el primer lugar en la vida. En 5:1-6 habla acerca de la actitud correcta que debían tener los cristianos ante los bienes materiales. El problema no era que las personas tuvieran riquezas, sino si eran legítimas y si las usaban con justicia. El texto de 5:7-11 habla de la perseverancia del cristiano en medio del sufrimiento, así que es una exhortación a la paciencia y la convivencia en medio de los sufrimientos. En 5:12 Santiago hace un llamado a la transparencia, la honestidad y responsabilidad, en la vida cristiana delante de los demás y delante del Señor. En 5:13-18 plantea el asunto de la buena relación con Dios y con los hermanos. La buena relación con Dios se mostraba en la fidelidad y obediencia a él en cualquier circunstancia, y la buena relación entre los cristianos se mostraba en la sensibilidad sincera para comunicarse, relacionarse y servirse unos a otros en momentos de necesidad. Finalmente, en 5:19-20, concluye con el reto de ayudar a los que se desvían de la fe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)